28 de abril de 2013

Alé a positivar se ha dicho

Tó beneee x Alicante city. No sé, a veces hay que cruzar los dedos y positivar en que tó va ir bien. A veces la suerte nos ayuda y otras muchas nos es esquiva, pero cuando nos sopla a favor hay que armar las velas y aprovechar su empuje como si no hubiese nada más. Aparte hay que esforzarse en ir a mejor, en diversificarte a ti mismo, en abrirte a la gente, en conocer más, en aprender aún más... en pulirte y ser más tolerante e indulgente cn los demás e, incluso, contigo mismo y tu propia situación. Y es duro pero hay que ir pa' delante con la bici cuesta abajo y las piernas bien abiertas...bueee, dsps de este mensaje de autoayuda patrocinado por misidasdeolla.SL(y menos más que es una sociedad limitada que si no...) os dejo una perleta y alé como se suele decir por Valencia a seguir a la marxeta.

OTRA


Cada inundación, cada corrimiento de tierras me decanta más y más 

Hacia ti; cada pisada, cada pedaleo, cada pataleo me precipita a estampar 
Mis morros contra los tuyos, y eso que yo voy a trompicones, a bandazos de calamidad 
Tajao como un cosaco tras un exitoso saqueo, sin casi ver, sin ser capaz de mirar más allá 
De ti -sí, de ti- siempre se trata de ti; de tus finos labios carmesí, de tu aparecer, de tu desfilar
Retrechero en torno a mí, de tus palabritas susurrantes, de tus disculpas y las mías haciéndose humo
Calcinándose en los aires de lo absurdo, de tu cuerpito cimbreante dislocándome el rumbo
Hemos pasado juntos las de Caín y, sin embargo otra vez, tú y yo, aquí, en el mismo punto 
En el mismo suburbio, percutiendo, persistiendo, porfiando vez tras vez en nosotros, en lo inseguro
¿En serio, qué diablos te gusta de mí? ¿Qué me has visto? ¿Te has fijado bien? Soy medio idiota
Tiempo ya te he dado para que me deseches; tiempo me has dado para que me busque a otra 
Y sin embargo, de nuevo la luna y el oscuro firmamento discutido por sus estrellas, de nuevo a solas
De nuevo beodos, de nuevo con el corazón en un puño, de nuevo cerca de la vida y lejos de la prosa
De nuevo sin excusas, sin trampa ni cartón, de nuevo desdiciéndonos, de nuevo a la contra 
De demasiadas cosas, de nuevo a merced de nuestros corazones, de nuestras miradas bobaliconas
De nuevo tú preciosa y yo incorregible, de nuevo encarnizada la batalla entre nuestras bocas 
Entre nuestras lenguas salivosas; y qué explicar, a estas alturas será que no tenemos cura 
Que estamos de manicomio; y entre el desquicie y la chaladura la fugaz felicidad es tan pura
Que crea adicción, que crea desequilibrios sobre una cuerda floja que ha de superarse a oscuras 
Y de vuelta me cabalgas, y te descoses sobre mis muslos, y yo me deshago bajo tus curvas 
Y ay cuando te acurrucas a mi abrigo, reestableciendo la quietud y la fragilidad absoluta 
Y si ahora nos moviésemos, reventaríamos contra el piso en mil quinientos pedazos
Así que no te menees ni un ápice, que fuera hace mucho frío y está diluviando 
Y aquí, fugazmente juntos, la cálida eternidad otra vez nos ha adoptado

FIN

Me ha costado un cojón y medio escoger una perleta... todas me parecían o demasiado buenas o demasiado personales, soy un avaro del copón, k le vamos a hacer... cada uno es cómo es, de vez en cuanto intentamos cambiar pero las peores manías y defestos suelen reemerger sin permiso alguno, a lo capullín incorregible. 


Bueee, ya viene mayo, ya soy más mayor (viejo y pellejo)... todo marcha y avanza habremos de caminar pa' delante (porque pa atrás es más probable tropezarse y no se saca ná de provecho)... muxa suerte en los nuevos retos que emprendáis y en aquellos que andéis enfangados a día de hoy... gracias x dedicarme un ratejo de vuestra ajetreada vida, no es fácil, hay muxa oferta de ocio y distracción a nuestra disposición hoy en día... yo por mi parte, trabajaré para que todo me vaya a mejor, sí debo esforzarme en ello y aparcar el vaguerismo de mi rutina (y voy a dar mi muy mejor, como dicen los anglos en su idioma awaxinao)... Un abrazoooo fuerte, seguir comiéndome bien y ordenadámente gente maja de todos laossssss

24 de marzo de 2013

El hombre del poncho X y la primavera...

Ha venido la primavera, Alicante aún se está adaptando... eso se nota, todo parece que vaya a mejorar sin argumento concreto que sostenga tal apreciación/deseo. No sé, si no al menos mis lunes al sol empezarán a ser más cálidos.

Notición, notición!!! el hombre del poncho llega a su decima entrega ¡incredibolll! pensaba escribir un capítulo to gore, oscuro y dramático pero con la primavera y mi vagancia no casaba en absoluto. Así que sin más dilación el ponchoso sin mangas renegado vuerto y revuertooo decenarioooo

EL HOMBRE DEL PONCHO X: El fénix engarzado

Pol Pol, con su poncho ceniciento medio subido y su mandíbula conformando una mueca casi canina, realiza a sus esbirros las señas de rigor. Las cartas ya se han repartido ¡abran juego, señores! El rubio y el moreno parten juntos, con su consabida indolencia intacta. Se dirigen hacia una de las crestas de la ladera oeste. Más tarde se bifurcaran, cubriendo pues el extremo nororiental y suroriental del meollo de la cuestión.

Desde su atalaya privilegiada Ron, el auténtico cerebro logístico de la operación, observa el movimiento sincronizado de sus humanizadas fichas de ajedrez. “Todo marcha” La explanada por la que transitan las diligencias es tan vulnerable en ese punto en específico, que resulta hasta raro que jamás nadie haya perpetrado un asalto similar “Siempre tiene que haber una primera vez” medita Ron no exento de recelo y preocupación “Aunque las primeras veces hay que ser lo más cauteloso y concienzudo que se pueda, ya que no se conoce  a ciencia cierta por dónde se pueden torcer las cosas” añade precavido al tiempo que se desencaja su sombrero oscuro de media ala y atiende con concentración el desarrollo de los acontecimientos. Luce un sol de justicia. Unas insurrectas gotas de sudor se despeñan rítmicamente desde la barbilla del bandido mirón. “Cuánto más previsible y aburrido resulte el asalto, mejor que mejor” masculla entre dientes el agobiado y achicharrado cowboy dando por concluida su reflexión.

Cloé presintió que Pol estaba al caer. Fuese o no fuese una herencia metafísica proveniente de la abuela a la cual le debía el nombre lo cierto era que en cuanto el niño topo y ella unieron sus labios por primera vez, una especie de mota corajuda, tierna y vital atravesó su piel yendo a alojarse de forma definitiva al interior de su enamorado corazón. Con tal que cada vez que se lo preguntaba con sinceridad sabía el sentimiento que predominaba en el ánimo de su prometido, y por tanto si estaba bien o se hallaba algún tipo de apuro. Tras unos días previos de excitación y cansancio, aquella mañana, nada más despertar la ilusión le había desbordado. Una sonrisa pura, plena la acompañó durante sus labores e iluminó por completo la fea mañana de aquel extraño verano.  

Él llegó un cuarto de hora después del mediodía. Sucio como un mandril. Y con el ritmo sosegado del que lleva un largo viaje (travesía/odisea*) a las espaldas.  Media milla antes del patio descabalgó y le arreó una certera palmada a aquella imponente grupa alazana. El obediente caballo relinchó, aliviado, y prosiguió instintivamente hacia el abrevadero del establo.

La sombra barbuda y acechadora del más valeroso y temible de los piratas del caribe serían las palabras con las cuales Cloé hubiera descrito a Pol en su empeño por recorrer y revisar los escasos campos de aquella finca camino a la casa principal. A Cloé su entrada le pilló tendiendo la ropa, tal cual el día en que se conocieron. Debía ser el sino de la pareja. Nada más avistarlo, se quedó petrificada, sobrecogida. Pese a estar sobre aviso se sintió tan sobrepasada. Rápidamente, apoyó sus temblorosas manos sobre la boca, llorando, gimoteando a moco tendido. Eran tantas las ganas, era tan vertiginoso el acelerón de sus latidos, era tal la felicidad. Y en cuanto estuvo a unos cien metros o así, corrió hacia él como un puma hambriento ante un carnero moribundo. Y se abalanzó a sus brazos, y lo tiro contra el polvoriento suelo, y casi lo aplasta, y casi lo ahoga a besos. Y olía a jabalí, pero ay cuanto había añorado aquel olor a mala bestia.

Y Pol se dejó querer. Claro. Y reía. Y su dentadura blanca como glaciar contrastaba con su piel bronceada y su fosca perilla. Y estuvieron rebozándose a conciencia por aquella maleza agreste un buen rato. Y más tarde, exhaustos, se resolvieron de costado, enfrentados, escrutándose, contemplándose, reconociéndose, redescubriéndose de vuelta.

-Ay señora Pol si usted supiese la de veces que he soñado con este día.
-Lo lamento señorito Pol. Pero de esa tal señora Pol que usted menciona no tengo noticia alguna ni conocimiento pertinaz. Así pues, le recuerdo que tiene ante sus privilegiados ojos a la muy respetada señorita O’Brienn.
-No reniegue, señora Pol- insistió Pol burlesco- usted ya no se me escapa- aseveró pellizcando por los costados y el terso trasero a su futura esposa.
-Ay señorito Pol, ve mi dedo anular. Desnudo, impoluto. Pues ya sabe.
-Eso se puede remediar. Mi queridísima señora- amenazó llevándose la mano al bolsillo interior del chalequito.

Y tras un ligero forcejeo. Allí estaba, brillante como el ave fénix en pleno vuelo de resurrección, un rubí de 2 quilates, de un oscuro rojo escarlata, engarzado a una sencilla alianza de oro. Cloé lo veía y no se lo creía. Ahí, frente a sus mismísimas narices, un carísimo y precioso anillo de matrimonio agarrado en tenaza por los sucios dedos de Pol, su Pol, su niño ya hombre. Los ojos esmeralda de Cloé chisporroteaban, rebosantes de emoción. De tal manera, que aún es esa precisamente la imagen a la que más acude el cerebro de Pol cuando la recuerda.

-¿Puedo?- alcanzó a murmurar desde su interior la niña a la que su madre le leía picnic tras picnic cuentos de príncipes y princesas.

Alegres lagrimillas recorrían el bello rostro de Cloé. La humedad de sus ojos potenciaba aquel intenso verde de ilusión que su sentir proyectaba. Pol al ver como aquel anillo se deslizaba en el anular de su amada se sintió, de repente, el tipo más dichoso del mundo civilizado. Se ajustaba a su dedo que ni hecho a medida. Se agarraron de la mano, ilusionados. El contacto de ambos con aquel nuevo elemento extraño era tan halagüeño que apenas lograban dejar de sonreír.

Se besaron y amaron un poco más. No había prisas. El tiempo era de nuevo algo de ellos, común, un bien compartido. 

-Entonces ¿qué tal si procediésemos a entrar a cubierto, señora Pol?
-Como no. Mi casa es su casa, señor Pol.

De un buen brinco se alzó Cloe para a renglón seguido ayudar a Pol a levantarse ¡Que aroma más rico destilaba aquella vieja casa! Olía a estofado recién hecho. El nuevo Pol más hombre, más adinerado y más robusto cayó en la cuenta de que el hambre era ya lo único que realmente le acuciaba.  

Pol y Quenting serán los jinetes. Los bandoleros a caballo encargados de la parte peliaguda del asunto. El único flanco transitable será cubierto por la pareja de neófitas sabandijas, desdeñosamente presentadas como Sean y Ben. Serán María y Ron, rifle en mano, los encargados llegado el caso de impedir cualquier tipo huida ya fuera en avance o retirada.

-Me harías los honores- le pide Pol a Quenting. De manera casi eucarística, ambos malhechores desenfundan sus pistolas y las esgrimen en alto.
-Por los aullidos del coyote. Mejor matar que qué te maten ¡cojones!- vocifera Quenting con los labios abocinados hacia el cielo. Aúllan un par de veces y agarrando las riendas con una sola mano, chocan los cañones de sus pistolas a modo de brindis y se sonríen sin reservas. A fin de cuentas, ésta bien podría ser la última vez que se sonriesen.

CONTINUARÁ

Deberíais darme una estrellita o un caramelito que he llegao a la decena, hombre!! y en tercera personaaaaaa, toma geromaaaa!! No tenía confianza en que pudiera ocurrir pero lo conseguí, yipijuuuuú. Bueee, empezaré a nadar de nuevo en la playicaaa. Tngo k estudiar mil pa las opos y de paso reabrirme al mundo que me he pasao de haragánnn un rato largo. Un abrazo peña y a disfrutar del solecico, los insectos voladores y la florestaaaaa cashondona x polinizar.

PD: Seguid luxando chic@s aunk sea difícil y os den con la puerta en la narices 100 veces más de las que la ONU considera tortura animal. Yo, al menos, lo intentaré ;)

24 de noviembre de 2012

Rocky's motto y el hombre aponxizao IX


Por fin la he acabaoooo, pufff…. Lo que me ha costao la nueva entrega del andrajoso soplapollas de los huevos este (k bien k hablamos los españoles, kina educación de verdad). Es el primer hombre del ponxo del año, kin desastre (si estuviese en 1a persona otro gallo le cantaría). Bueee, llevo dos meses mezcla de ratón de biblioteca y marmotilla; pero la última semana ¡sorpresa! Me he puesto a saco con el entrenamiento, la semana pasá ya nadé tres o cuatro días y esta aparte de que el lunes me hice 150 largazos llevo estos tres últimos días con más dos horas y media de mierdas cada mañana… conclusión: agujetaaaaaaaassssssssssss……. Dueleeeeeeeeee…. No puedo estirar el codo derechoooooo, me voy a tomar hoy libre, mañana más de mi plan vigorexiate 2012/2013 by Álvaro…. Ahora un viajecito cultureta a Madrizzz y a apuntarse al cursete de monitor de natación, y el estrés pa kien lo kiera, jijiji. En fin, sin más preámbulos de atontao ahí va:

EL HOMBRE DEL PONCHO IX: El shosón que susurraba a los caballos

A Charlatán lo que están a punto de hacer no le convence en absoluto. Tiene tan mal presentimiento al respecto que incluso por momentos el corazón parece ahogársele en aguarrás. Pero él no es más que un caballo, una servil montura, ese es el escalafón en el que Dios colocó a su especie. No obstante, no puede dejar demostrar su reticencia al emprender la marcha hacia su mal augurio. Sus trancos son desganados, y su posición pese a los continuos espuelazos de Pol se mantiene, constante, a la retaguardia del grupo de maleantes.

El barranco Matacabras aguarda silencioso o más que silencioso, ininteligible. Las cascabeles, las iguanas, los buitres, los coyotes, los jerbos… todos ellos murmuran, advierten, pero casi ninguno de los soberbios humanos les entiende o pretenden hacerles caso. Pol es el único que aprendió a darles cierto valor a sus murmullos, pero la codicia es un estímulo tan poderoso, tan mezquino y absorbente que suele interferir y anular cualquiera de las percepciones humanas que le sea contraria.

El plan va según lo previsto, bueno, todo lo sobre ruedas que puede ir un acto de este calado. La fechoría, al fin y al cabo, es un arte de improvisación y turbio coraje. Nunca se sabe cómo va a salir hasta que finalmente se ejecuta. El día marcado te puede oler a canela y pan recién hecho y en apenas un instante, en una mala jugarreta del destino, acabar con tus huesos en la fosa común de cualquier penitenciaria de tres al cuarto.

Ron acaba de encender la fogata que tenía que prender en cuanto les viera. Eso les da, al menos, tres cuartos de hora para el desenlace. La espera, el intervalo previo a cualquier asalto, esa es probablemente la peor fase de todas. Los criminales no suelen ser gente que se caracterice por su paciencia. La impaciencia es uno de esos imprescindibles baluartes del malhechor: el dinero rápido, la consecución rápida de sus metas y deseos, la fama rápida, la muerte rápida…

Pol partió de su pueblo como hombre de aventura. Eran tiempos duros, pero aún había tierra por conquistar y arrebatar. Aún había riquezas por descubrir y arrebatar. Aún un solo muchacho con ímpetu y buen manejo del revólver era temible y fundamental para las aspiraciones de consolidar aquel nuevo país del carajo.

Pronto, se hizo amigo de un indio shoshón al que salvó de ser fusilado por una cuadrilla suelta del séptimo de caballería. Lo liberó sin querer, fue simplemente para que no le enrolaran a él también en el frente. Se vio obligado a hacerlo. En ningún momento tuvo intención de matarlos. Pero cuando se vio apresado, forzado violentamente a acatar el designio de aquellos niñatos con uniforme, su furia de bestia libre se desató, saliendo a relucir sus letales virtudes como pistolero.

Pocopé, que había sido cruelmente maltratado por aquellos cuatro soldados de fortuna infortunada, creyó deberle la vida y se pegó a él. Pol habría preferido que hubiera huido en el acto. Su misión era regresar lo antes posible a casa para casarse con Cloé. Y para ganar el dinero suficiente, bien conocidas sus dotes, sólo manejaba dos alternativas en las que de poco le servía un indio agradecido al que apenas se le entendían 15 palabras en rudimentario inglés. Las opciones de enriquecerse consistían en o bien encontrar oro por las montañas del Norte o bien trabajar de vaquero de grandes ganaderías, guiando a toros, vacas y becerros entre las largas y peligrosas extensiones de desierto que separaban el oeste del este, el salvajismo productor del civilizado consumidor.

Ambos buscavidas se toparon casi de inmediato con una oportunidad propicia. Una gran ganadería, la Monaghan bro con su millar de cabezas cien por ciento vacuno americano, se les cruzó y, escaso de personal avezado por diversas vicisitudes normales y corrientes de un trayecto largo por aquellos indómitos lares, los contrataron.


El arriero jefe, Jeff, no era mal tipo. Un trabajador competente, confiable y leal de orígenes y pinta completamente nórdica. Su dorada cabellera, sus ojos celestes y su amplia espalda de vikingo así lo atestiguaban. Aunque lo más interesante de aquel individuo era aquella intuición fuera de lo común que le permitía evitar líos por aquellos lares tan, pero que tan alejados de las viñas del señor.


Al finalizar aquella afanosa primavera Pocopé y Pol se habían convertido en hombres para todo, en peones, granjeros, carpinteros… de confianza de Jeff. Y esto les había provisto a su vez de una buena suma ya ahorrada. Pocopé ya se comunicaba mejor en inglés, aunque prefería no interrelacionarse con los blancos. Notaba en casi todos ellos el vil desprecio de sus hundidos ojos y lo que es peor aún el de sus palabras y actos. Por suerte, Pol y Jeff lo trataban con afecto, como a uno más. Seguramente por su destreza al ir a caballo. Entre jinetes la lengua y el color de la piel bien pasan a un segundo plano.


Un día, al regreso de uno de los últimos viajes de la temporada, uno de los jornaleros trató de robarle su saquito a Pocopé. El indio, un auténtico portento físico, le propinó una paliza descomunal y Pol, al enterarse, remató la faena con varios cortes y marcas ya indelebles en uno de los muslos y parte del torso de aquel ratero sin conocimiento. Pese a la protección sin fisuras de Jeff, el asunto se enturbió y empezó ganar trascendencia entre las puritanas y racistas gentes de la floreciente comunidad a la cual pertenecía la gran finca de la Monaghan bro. Antes de que el revuelo contra el indio maltratador fuese a mayores Pocopé y Pol, Pol y Pocopé, armaron el petate, anudaron sus ganancias en un lugar seguro cercano a su entrepierna y partieron desafiantes hacia nuevas disyuntivas. Jeff les ayudó en aquella huida preventiva mucho más de lo que a fe cristiana le correspondía, les vendió un par de buenos caballos a mitad de precio y les dio a ambos un aguinaldo extra bastante sustancioso, todo y prometiéndoles, que en dos años, en cuanto las aguas volvieran a su cauce, serían muy bien recibidos por la finca. Pol podría haberse quedado pero el callado shoshón y él poseían ya un vínculo de esos difícil de explicar. Eran hermanos, sí, hermanos de asesinato y castigo, hermanos de penuria y travesía. Y esa unión frente al desierto inabastable, frente a la crueldad social imperante, era una fortaleza formidable, la única fortaleza a la que en realidad podían recurrir ahora aquellos dos hombres de fortuna.


Pocopé, finalmente, le entregó su total confianza a aquel blancucho del carajo. Pol con él se sentía a gusto. Y raro en él, llegaba a bordear la charlatanería, le hablaba de lo verde esmeralda de los ojos de Cloé, de lo bien que tejía, bordaba y cocinaba, de lo envolvente que era su dulce voz cuando narraba historias, leyendas, cuentos… de lo cariñosa que era y de cómo su corazón se le atragantaba contra la tráquea cada vez que ésta se arreglaba para llevarla a bailar. Pol le describía los bailes, las verbenas, las misas, las pillerías con sus hermanos, sus aventuras de niño topo, todo. Todo con una simplicidad, con una inocencia impropia de un superviviente como él. El indio se sorprendía a cada rato con las boberías y refinamientos de los que gozaban los blancos en vez de correr por las praderas y escuchar, entender a la natura. Mas a pesar de que aún se le escapaban algunos detalles y fragmentos de aquella lengua extranjera lo cierto era que le entretenían a rabiar los exóticos monólogos de su amigo.


A la mañana siguiente después de desayunar, Pocopé se acercó con el caballo a la posición de Pol. Trotaron un cuarto de hora en paralelo con la costumbre ya asentada de aquella compañía silenciosa que los mantenía a salvo de ellos mismos y sus locuras cotidianas. El piel roja, de repente, percutió con sus nudillos contra el hombro de Pol.


- Tú y yo, ir hacia noroeste- medio gritó en mitad de ninguna parte, señalando con su brazo derecho la dirección- Haber una montaña, una cueva que mí querer enseñar ti- Pol le palmeó en la espalda, sabiendo perfectamente lo que recién su amigo le había confiado y ambos al primer cruce de miradas supieron que no se habían equivocado.


Una diligencia último modelo se empieza a divisar a lo lejos. Seis buenos ejemplares de pura sangre inglés tiran al galope del elegante carruaje. La brillante carrocería, de impoluto y esmaltado color caoba, produce en los forajidos allí expectantes un vértigo, una lujuria visual difícil de igualar.

CONTINUARÁ

Bueeee, como sabéis llega la época del año k más me sulibella y este año no va a ser distinto. Así que aparte de seguir con mi autotortura física (todavía me queda el otro codo por fastidiarme), voy a jalar guarreridas navideñas komo una limaaaaaaaa…. K a mí guuutttaaa muxooo. Creo k volveré con una perleta antes de fin de añooooo. Así que cuidaosss muxoooo y abrigaos bien (no salgáis sin la chaqueta de casa, suicidas en potencia). Y a ser mu malosssss pero con buen fondo. Elé, con esto y un panettone (de los de pepitas de choco, no de los de los de pasas… pasas cacaaaaaaa) talueeeeeee. 1 abrazo gente majaaaa

PD: toy hexo un torooooo, por lo de arrastrarme a cuatro patas digo, jejejeje…. muuuu

22 de septiembre de 2012

De cotillas y westerns para la insopechada reentré en la bloggersfera


Después de 7 meses y pico de socorrismo vuelvo a la vida con ganas, he estado malico esta última semana pero tengo ganas de reemprender la vida, coger el toro por los cuernos y ver a ver lo que me depara… ha sio un verano intenso y diferente, ha estao bien pero también me apetece el frio de una vez, que me he comprao una trenca super chula y habrá que lucirla digo yo, que soy pavo hasta pa eso desplegar chulesco la cola…. Últimamente en casa nos hemos modernizaooo, hay que ver los móviles lo que dan de sí, ordenadores en la palma de la mano, y el whatssapp kin perill per l’amor hermós!!!…. Bueeee, cuando vi la red social, que por cierto me gustó, esa fue una de las cosas más interesantes que saqué en claro, es decir, lo cotillas que llegamos a ser con la gente que conocemos, ni siquiera hace falta que los conozcamos demasiao con que tengan cierto nexo de unión llegaaaaa…. Bueeee, a ver si sigo en breve con el hombre del ponxo, es algo que me propongo: últimamente he visto “por un puñado de dólares”, “la muerte tenía un precio”, “sin perdón”, “centauros del desierto” etc. todas ellas peliculones que a ver si me inspiran un poco pa rematar bien la historiaaaaa…

Bueee os dejo una perleta con esto último de gente cotilla, entre los que me incluyo, y así queda una entradica que ni pintá, oigaaaaa

OTRA

Te encontré de nuevo por esta cruz de redes sin protector
Sin mesías, santo, patrón ni señor; mucho mejor
Para un cotilla como yo; un miedica del corazón
Y te hallé, qué decir, cambiada, resuelta, mayor
Conservando la lindeza, los mofletes de donut bombón
La combatividad social, la miopía atávica de todo partidista
De todo acólito y no fundador; y me gustó verte así, tan lista
Tan corriente, con tantas aristas nuevas a ti adheridas
Mi única, mi inimitable e irrepetible: chica subversiva
Y yo tampoco me quejo, todo engrana y desengrana por mi vida
A veces de golpe, a veces por fases y otras de pura chiripa
Ahora soy mucho más guapo y fornido, mas creo, en conjunto, ser peor
Ya que el tiempo de mujeriego y resabiado se lo he robado a mi don
Y la pompa artificiosa y galante se la hurté a mi inocencia de soñador
Y tú que eras tan modosa que ni gastas ni gastabas un segundo en mis gracias
Y desgracias, en mis vanos intentos por colarte bajo el sostén cómplices falacias
De esas que acaban transformándose en verdad y picnics bajo frescas acacias
Y en felicidad, y obligaciones, y compasiones, y solidaridades, y secretos, y prioridades…
Y tantas más beldades, medianías y fealdades. Anda, guapa, cuéntame sin contestarme
Cuanta luz de gusiluz, cuanta candorosa refulgencia, aún esplendes al acostarte
Cuantos se benefician hoy de ese superpoder único, tuyo, de disipar oscuridades
De controlar silencios y angustias; de renacer como un fénix vigoroso, centelleante
Cuando nadie conserva esperanzas en que las ganas y una sonrisa lo trastocan todo
Si no lo intuyes aún, te lo repito, me complacen tus suertes, tus hitos, tus logros
No sé si es que me pellizcan o que en algo me incluyen; aunque no creo, yo era otro
Entonces, cuando nos cruzamos, cuando congeniamos, no era para nada este anarco
Tan educado; no había conocido aún a la bonita princesita de mi reino, de mis descalabros
Estaba más agobiado, más apretado y encorsetado ¿Cómo tú, acaso?
Da igual, sigues pareciéndome dulce cual blanca pulpa de amarillo membrillo, mas más segura
Ya me lo advertiste en una carta de nostalgia, fútiles despedidas y superfluas dudas
Acerca de mí, y de ti también; tranqui, elegiste requetebien, y tanto que lo hiciste preciosura
Y al primer instante de redescubrirte, pensé en la cantidad de sonrisas que supe sonsacarte
Fueron tantas: sopotocientas una; demasiadas creo, para alguien con esta fama de botarate
Y que si es cierto que alargan la vida, me enorgullece haber contribuido este pellizquito
De sal a tu discurrir de duro trabajo y crónicas sentidas, de medioambiente y compromiso
Yo, sin embargo, voy a todas partes con el pico y la pala, con el azadón y el martillo
Un currito más, a gusto con lo adusto, con lo digno y honesto de su camino
Y aunque algunos amaneceres me despierte cagado, muerto de miedo
Congelado de frío, mantengo ese regusto meloso de cuando compartimos sendero
Hacia lo difícil y complejo que es hacerse adulto y no fallarse por completo
Y creo que lo conseguimos, y ante tal hazaña: te mando un abrazo imaginario venido de lejos
Desde la ternura de mis recuerdos, sólo eso ¡qué mejor! un abrazo fuerte, afectuoso y sincero

FIN

Alé espero traer entraicas con mucha más asiduidad a partir de ahora, retomar el hábito de escribir es uno de mis grandes propósitos, sino el que más, para este nuevo curso que se inicia. Bueee, bonicossss gracias por soportarme y aguantarme con ese silencio tan comprensivo y poco corrosivo, 1 abrazazooo

PD: tiempo pa’ leer, tiempo pa’ mí y pa’ los míos, tiempo y salud… sólo esooo, el resto ya me lo invento yo, poniéndole esfuerzo y lo que sea capaz de aunar en mi interior de pasión y talento

20 de febrero de 2012

Optimismo para el apocalíptico 2012

Déu meu! quina indecència tinc, he estado cuando no liado griposo, y apenas he tenido tiempo pa felicitar el año y dejar constancia de mi existencia previa al cercano apocalipsis maya, sí, ya sé ¿a quién coño aparte de los adictos a la miel (uséase melómanos ¿no?, jejeje) les importaría que se mueran todas las abejas de dibujos animados del mundo mundial? Como siempre muy trillao y cogido por los pelos, pero a mí me ha hecho gracia mientras lo escribía. Asín que ya ha cumplío de sobras con su función geoestratégica.

En fin lo único que quería comentar es que me he dado cuenta que últimamente lo que está muy de moda es ser critíquisimo con todo y quedar por encima del bien y el mal, antiguamente se le llamaba ser un cínico, al parecer a día de hoy es lo único que denota inteligencia. Yo creo que a esa ecuación le falta una buena ración de optimismo y amor (o cariño, aprecio…), porque si no lo único que estamos es consagrando a unos listillos que se creen con la potestad y la razón en todas sus estupideces sin haber nunca luchado o tratado de cambiarlas en realidad. Y no sé me parece injusto que a la gente que lleva una vida piadosa o dedicada a los demás, o a la gente normal que vive con sus estrecheces de buena manera pues no se les reconozca nada, y a estos que están de moda y sueltan propaganda buenapensista sin bajarse jamás a la arena de la gente común, pues eso, parezcan genios de la palabra y adalides del pensamiento post-industrial. En fin, que house es un cabrón… con gracia, pero un cabrón con todas las letras.

Os dejo una perleta optimista, que este mes pasado he perdido a un amigo y lo he pasao fatal, y necesito yo que sé, eso optimiso, unicornios, abrazos, polvorones, piruletas…

OTRA

Aún tengo toque, aún hay a quién le resulto guapo
Aún gasto mirada de soñador y gruesos labios rosados
Y me miran colegialas con ansias de ser mayores
Y yo me siento a la vez el rey de los afortunados y los defraudadores
Mis cejas son un gran regalo, un gran triunfo de mi padre
Pues el resto del conjunto fue más proclive a mi madre
Ay! Ese truhán venido a menos no me dio ni pizca de la dulzura y los rasgos suaves
Que le robé a mamá, pero sí ese atractivo de nariz sayona y frente ancha, salvaje
De estructura viril y actitud animal en ese lapso de unión entre presa y depredador
Y no me quejo, ni siquiera de que me quede poco de joven emprendedor
Ya sé, ya va, de acuerdo, el mundo, la vocación se me indigestó
Y mi amor, esa pequeñuela de ojos de ensueño y trinos de avispón
A la que sí fleché, a la que al fin le acerté, de vuelta se me escapó
Entre los dedos, entre dos puntos cartesianos ajenos, muy lejanos al corazón
Y, a veces, de nuevo en la calle, con la brisa acariciando mi pelo
Hago recuento, y hay tanto por apilar del cestillo de este memo
Tantos cariños, mimos, afectos, apegos, besos, momentos, recuerdos… sinceros
Que sólo puedo estar agradecido, me tentó el rol de cáustico amargado
Pero en el fondo soy un buenazo, un trozo de pan rebozado
Y hoy día me acepto, me gusto, y los días, pues eso, llueven y solean
Me dan vida y me la quitan, me la despiertan y sestean
Y con un brochazo de estos gordos y anárquicos la colorean
Y yo me implo de sonrisas, payasadas y buenas ideas
Y quiero dar gracias como los nenes bien educados o esos yupis tan americanos
O como los filántropos que tomaron consciencia pronto de ser unos privilegiados
Ya no pido ni exijo, me curvo ante los palos y florezco ante los soles de verano
Y me sé suertudo, un saltimbanqui torpe, un dichoso bastante soso
Un hombre ya hecho, alto y con pintitas aceitunadas escondidas en los ojos
Y no me cambio por nadie, porque mis resbalones y acelerones lo son todo, mi tesoro

FIN

Espero k les haiga entretenío un ratejo. Bueno, últimamente lo único que hago es estudiar inglish pitinglish, nadar y aprender primeros auxilios de socorrista así que ando rezando para que me salgan unas branquias de frog y tó me resulte más fácil. Alé, eso, que os deseo con retrasico un provechosísimo 2012 y que este febrero que es bisiesto es la mar de guay debéis ser optimistas y contagiármelo a mí, y al mundo en general, que si no la cosa va estar mu malita, y eso no pué ser. Venga, un abrazo fuertote.

PD: espero matar a Pol Pol y todo personaje interesante que se precie, ahí a lo scorsese, en las próximas dos entregas, si no será porque he estao mu entretenío y no he tenío tiempo, pero mi intención y planteamiento es que acabe dramáticamente pronto. He dicho elé.

30 de octubre de 2011

El hombre emponchao VIII


El otro día aprovechando que aterrizaba en Madrizz, fui a por el título (k ya era hora. K llevaba allí la virgen y más). Es curioso este blog nació casi que allí y ahora tiene tantos aromas distintos, y coño ni siquiera sé por dónde va a seguir ni él ni, por supuesto, yo. Me gustó volver a aquella facultad zarrapastrosa, a la siempre agradable carretera de Castilla, a Moncloa, a la psicótica M-30, en fin, a Madrid, o al menos, a mi trozo predilecto, a mi huequín, a mi pequeña parcela de remembranzas ambientadas en la capi. Guardo buenos recuerdos de tantas cosas, de tantos sitios, de Manu, Silvia, Álvaro, Leila, Zazu, Fernando… A pesar de ser un provinciano periférico y preferir serlo me encanta Madrid, está bien sentirse por un ratico tan cerca, tan próximo a todo lo que se cuece, a todo lo que parece relevante en ese momento, y que al poco caducará, porque es una ciudad de dinámicas, de influencias, de vida y movimiento, y yo un poco tortugo lisiao(y anacoreta), la verdad. Bah! Estuvo bien, como me gustan los campos de la Almarcha de vuelta a Alicante, por Dios. Bueee, a seguir aquí os dejo con el Hombre del ponxo, k se ha puesto piojoso y no he tenío más remedio que darle salida al muy cochino. He estado viendo westerns a mansalva, y sigo sin tenerlo claro. Pero kin remei, ahí va:
HOMBRE DEL PONCHO VIII: Pol y sus huevazos

Sin tiempo para mayores hostilidades, Ron y Pol decidieron subirlos a la habitación para explicarles, lejos de miradas curiosas, sus sencillos roles dentro del sencillo plan.
*R- A ver, este es el plan. Vosotros aquí- indica Ron con una especie de cayado sobre aquel emborronado mapa del barranco Matacabras mal sujetado a la pared con un machete- y al primer silbido de Pol, vais para allá disparos al aire, circundando el carromato ¿Entendido?- ambos asienten.
*P- Es la mar de sencillo, muchachos- acude Pol, que estaba situado justo en el extremo opuesto de la pieza, con bis conciliadora- cubrís el flanco de huida y nosotros los arrinconamos, después vais viniendo, cercándolos y una vez reducidos, los desvalijamos- informa Pol con un pícaro redoble de barbilla.
*R- Eso sí, chavales, no hay tiempo que perder. Pues si no después se nos puede echar la noche encima, y debierais saber que la oscuridad en estas praderas es veda abierta para los indios y demás bestias salvajes.
*P- Comanches- sentencia Pol en un leve susurro. El resto asiente con los ojos bajos, fijos en el suelo como buscando entre sus carcomidas tablas arriendos para afrontar el pavor que les produce aquella palabra del demonio, evocadora de ensillados monstruos únicamente uniformados a base de malos augurios y hedor a muerte.
Cuando Pol se plantó por primera vez ante la figura recelosa del señor O’Brienn este ya intuyó que poco podría hacer para retener a lo único valioso que le quedaba. Había perdido a su Escocia natal, a su luminosa mujer, a sus recios hijos… creyó que debía haberse acostumbrado, pero en su corazón de rastrojos y cenizas se montó tremenda hoguera de celos y desazón al ver llegar ante sí al espigado joven, de mirada firme y oscuros augurios.
*C- No aún es pronto- le había advertido Cloé que pese a desearlo desesperadamente comprendía que su padre se apagaría como una vela si ella se largaba así, de golpe, de su vera. Además ¿De qué demonios iban a vivir? Tendrían qué emigrar a territorio aún más hostil, domar la tierra y la miseria y cruzar los dedos para no sucumbir en el proceso (intento*) ¿Por qué? ¿Qué clase de delito había cometido su padre para castigarlo de aquel modo, abandonándolo así a su suerte, a su mal sino? ¿Qué prisa había? Eran jóvenes, y con una pizca de chamba y el talento arriero de Pol seguro que lograrían hacerse con alguna propiedad de poca monta en dos o tres años, entonces sí, aventuraba la jovencísima muchacha, sería el momento.
Pol nunca fue de los que se amedrentan, y a las primeras de cambio, es decir, justo el día siguiente de cumplir los 16, se presentó en casa de los O’Brienn, con una cesta de fruta y un traje al menos dos tallas grande que a decir verdad lo encogía más que conseguir que pareciese un pretendiente digno económica o físicamente.
*C- ¿Qué diablos haces aquí?- inquirió Cloé con disimulada emoción.
*P- Vengo a pedir tu mano- se limitó a informar Pol que con cierta brusquedad franqueó la desvencijada y quejumbrosa puerta de los O’Brienn. Cloé no sabía qué hacer se debatía entre animarle con un beso de tornillo o liarse a mamporros y bofetones para ahuyentarlo y retornarlo de ese modo a la cordura. A fin de cuentas, lo único que supo hacer fue echarse a un lado y mantenerse a la expectativa.
Anthony O’Brienn nunca fue gran cosa. Ya de mocoso, dada su escasa estatura, le costaba mirar por encima de los demás. Fue un niño pobre de infancia extraña, a pesar de ser frecuentemente maltratado por el resto de la muchachada volvía a casa danzando, correteando feliz. Se diría que los golpes del mundo exterior los sobrellevaba con un empaque híper estoico. Quizás, porque él conocía que la auténtica fortuna se tejía en cada rincón de su humilde hogar. Aquel cochambroso caserío casi comido por la espesura verde que compartían con inusitada armonía sus padres y sus tíos. Lo cierto es que su madre y su tía lo malcriaban a base de bien y su hermana, linda como una mariposa entre gusanos, lo mantenía ocupado, con sus cuentos de duendes, damas y caballeros, con sus excursiones a sitios inhóspitos, con sus bromas y sustos urdidos a traición… siendo uña y carne habían planeado, cuando fueran mayores, adentrarse en el bosque y vivir al margen de la sociedad, como salteadores de fortuna. Se consideraban a sí mismos un dúo tan temible o más que invencible. La desgracia nunca le abandonó, con 14 años, Annie, su incansable compañera de fatigas murió de gripe. Su vida a partir de ahí fue muy gris. La gente apenas se fijaba en él, sino para ningunearlo, y él apenas si tenía interés por aquellos que no eran su fallecida hermana. Sólo emigrando empezó a atesorar algo de respeto en los demás, y fue más que nada por haber conquistado a su esposa. Nada difícil cuando desde pequeño has bailado y volado con otra mariposa rodeada de gusanos.
Pol se dirigió a su destino con garbo. Los pasos ruidosos, marcados, taconearon su presencia durante el efímero trayecto conducente a reunirse con el patriarca a tratar. Al divisarlo con un protocolario –disculpe usted que venga a importunarle sin previo aviso- se presentó. Estrechó la mano de D. Anthony de forma envolvente, apretando lo justo, amoldándose con maestría a la fuerza ejercida por su homologo. Después se quitó el sombrero en media reverencia y tomo asiento frente a él. El Sr O’Brienn se encontraba, de forma aparentemente yerta, en un apolillado sillón orientado hacia la chimenea. A ambos únicamente los separaba una mesilla circular dónde descansaba algún que otro apero del campo y otros cachivaches más bien domésticos.
*A- ¿Y bien?- pareció al fin cobrar vida el importunado progenitor- Siguiendo el hilo de su interrupción ¿A qué debo el placer de su molestia?
*P- Sr. O’Brienn bien sabrá usted que de un tiempo a esta parte su hija y yo nos hemos estado viendo.
*A- ¿Y Qué? Por ello ya se cree habilitado para campar a sus anchas por mi casa.
*P- ¿Perdone?- titubeó Pol, algo inexperto en ambientes bélicos -No, en absoluto.
*A- Entonces- su mirada, verde, concisa se volvió hacia él inflamada como un horno crematorio- ¿Qué ha venido usted a hacer? A robarme a mi hija, a mi único tesoro. Esa incauta, que desconoce la perversidad de los hombres.
*P- Yo no vengo a robar a nadie. Vengo a proponerle y a pedirle algo.
*A- Nada quiero escuchar de un criajo como usted, sin más valías que la fanfarronería propia de una juventud disoluta.
*P- Sé que nada le he demostrado aún y comprendo que usted todavía no me tenga ninguna confianza. Pero yo sé más de lo que usted cree. Y jamás se me ocurriría separarle de su hija. Porque para empezar haría sufrir a lo que más quiero. Y eso sería egoísmo no amor. Lo que le propongo es mucho menos traumático o sí, quiere, mucho más familiar. Le insto a que me dé la oportunidad.
*A- ¿Oportunidad? ¿De qué?
*P- Un trato. Usted da su consentimiento a que nos casemos. Es decir, me otorga su mano.
*A- Siendo un trato ¿A cambio de qué?
*P- A cambio de darme un año para ser digno de ustedes. Pienso partir al Noroeste, pienso encontrar fortuna y volver hecho un hombre.
*A- ¿Un hombre?
*P- Sí, un hombre capaz de mantener a su familia. Una familia en dónde usted será bienvenido.
*A- Hijo ¿Quieres morir?-preguntó D. Anthony con cierto sobrecogimiento -Cloé, Cloé- gritó.
*C- Sí, padre- corrió Cloé, ruborizada y en parte compungida por poner en semejante brete a su bendito padre.
*A- ¿Amas a este chico?- Los amantes se miraron tímidos, con la frágil ternura al mirarse que sólo los amantes poseen. Después se miraron padre e hija, y esta última asintió- No me hace falta saber más. Ya he perdido dos hijos. No tengo necesidad de perder a más. Si la quieres, tuya es, no hace falta que te mates. Los mártires son para la Iglesia y sus propagandistas no para este maldito lugar alejado de la mano de Dios- Pol se levantó y fue a agarrarle la mano a Cloé. Era una linda pareja. De repente le dio un beso en la mejilla y volvió a colocarse en frente del Sr. O’Brienn.
*P- Insisto en lo mismo, sólo preciso de medio año- Se hurgó en el bolsillo de la americana, sacó una pequeña bolsita de cuero desafiante y la dispusó delicadamente sobre la mesa.
En la bolsita se escondía, como no, una inmensa pepita de oro. Pol, porfiado, siguió su instinto, se fue al Noroeste, comerció con los indios, aprendió medianamente su lengua, luchó con ellos y contra ellos, estuvo a punto de morir varias veces pero regresó vivito y coleando a los siete meses. Volvió cambiado pero con la saca llena. La boda se celebró de inmediato y fue notoria en la comunidad…
*-¡Bah! Daría yo buena cuenta de esos melenudos pieles rojas con la mano derecha amarrada a la espalda- Amenaza el rubiales, que en esta ocasión se hace llamar Sean. A continuación, escupe sobre las palmas de las manos y se las frota al compás de una mueca diabólica. Parece, a todas luces, un personaje realmente execrable y/o espeluznante. Pol se huele que no habrá que quitarle el ojo de encima a un chaval tan aventuradamente procaz.

CONTINUARÁ

Joer, hace mil que no escribía. La vida y el trabajo que lo tienen a uno tó atosigaete. De hecho, ni siquiera me creía capaz de una nueva entrega pero al final juntando las neuronas con un tenedor lo conseguí ;). Elé me alegro de que haya llegao al fin el fresquete y la lluvia. Me encantan los días plateaos, me parecen tan sanos y meláncolicos… En fin, que ya casi casi es navidad, que ya hay polvorones en el mercachona, y yo estoy muy feliz a este respecto. Ya sé, ya sé, soy un gordo patata. Un abrazo fortísimo. Cuidaos mucho que los virus con el frío se ponen mu flamencos. Asín que os repito el típico consejo de madre, abrigaos bien mozuc@s